viernes, 12 de abril de 2013

UN RECUENTO DEL CAMINO AVANZADO EN ESTA JOVEN HISTORIA DE ATENCIÓN EDUCACIONAL

El ritmo del día a día a veces no permite hacer un alto, dar un respiro y efectuar una mirada al pasado reciente. De cierta forma, eso le ha ocurrido a nuestra Escuela Hospitalaria "Velero de la Esperanza" del Hospital de Puerto Montt.

Una joven historia brindando educación adecuada a las necesidades de los menores en situación de hospitalización o que por enfermedad deben atenderse constantemente en el principal centro de salud de la Región de Los Lagos es lo que hace que un grupo de profesionales desarrolle un trabajo frenético por entregar lo mejor de sí.

Es por eso que la Cuenta Pública de la Directora de "Velero de la Esperanza", profesora Margot Muñoz González, superó con creces la acción de entregar información de la gestión directiva correspondiente al año 2012 a la comunidad educativa, más bien permitió la reflexión sobre la enorme cantidad de niñas, niños y jóvenes atendidos por nuestra escuela; la regularidad de talleres que involucran a apoderados; las siempre coloridas y alegres actividades conmemorativas que captan el interés y atención de gran parte del personal del hospital y, en síntesis, genera una fundada emoción al constatar una labor que contribuye significativamente al bienestar de familias enteras.

Hay rostros que ya no veremos ni atenderemos. En algunos casos, porque felizmente han recuperado completamente la salud; en otros casos, porque sus corazones dejaron de latir. La Escuela Hospitalaria "Velero de la Esperanza" tiene una labor especial, que implica por parte de su equipo docente un compromiso especial y una atención igualmente especial, y cada menor es mucho más que un estudiante transitorio, es una historia y el desafío cotidiano envuelto en la fe personal y profesional de verlo mejorar.

Indicadores, visiones y balances en regla en la formalidad. Pero como trasfondo, un equipo que entrega dedicación para educar, motivar y entusiasmar con la vida a los hijos de otras personas. Un trabajo tan reconfortante como arduo, que no conoce de pausas, pues este Velero navega los 12 meses del año, sin cerrar jamás sus puertas.

MUCHAS GRACIAS por confiar en nuestro profesionalismo y nuestra devoción por la labor que recae en nuestras manos. Seguiremos redoblando esfuerzos por ser el "diagnóstico favorable" para todo niño que llegue a nuestro hospital, porque asumimos como un deber que su aprendizaje no sea interrumpido. Esperamos continuar siendo uno de los orgullos del Hospital de Puerto Montt.


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